Para qué sirven los puntos y premios de los vinos

Utilizar las puntuaciones de vinos para reclamo de compra de nuestros vinos siempre está en entredicho. No viene al caso ahora mi opinión cuando asesoro a tiendas o bodegas con las que me sincero cuando les digo que los puntos son flor de un día y que las calificaciones excelentes de un año no sirven, si no permanecen al año siguiente o se superan. Son un método de categorizar los vinos siguiendo un método, un medio que resulta especialmente útil para importadores o compradores de vinos y tiendas. Para el resto de publicidades, notas de prensa o promociones, las noticias sobre vinos con altos puntos Peñín o Parker se están quedando obsoletos porque no ayudan a identificar ese vino con claves mucho más comprensibles, más emocionales, y menos científicas, con mensajes llenos de contenidos, con una historia o un eslogan que diferencia a ese vino.

Sólo son útiles para establecer rankings o ir al grano para localizar vinos con estrellas de valor y precio, o aquellos con las más altas puntuaciones. Y sobre todo más cuando ese vino alcanza puntuaciones que rozan los 92 puntos, con aspiraciones de ir subiendo escalones arriba para llegar al número uno. En el caso de que no sea así, no hay argumentos que permitan distinguir a 10 vinos de una zona con los mismos 92 puntos si su descripción de cata es prácticamente la misma.

Lo que es evidente, es que sólo lo pueden explotar bodegas que tienen vinos que han roto el marcador, ya que si no, dejan de ser meros trucos de venta para atraer a clientes a ferias o a concursos por un día, un instante, nada más. Salvando estas impresiones particulares, tengo que reconocer que confío en que las puntuaciones tienen un lado muy útil, son un señuelo para atraer más ventas y a más compradores, ¿y no se trata de que nos compren más?

A QUIENES LES SIRVEN LOS PUNTOS

 

  • A los distribuidores y tiendas les favorece de cara a elegir su repertorio de vinos nuevos, les facilita la vida que tengan premios y buenas puntuaciones. Es una buena arma de atracción fácil para sus clientes y un ahorro en promoción, sin necesidad de devanarse los sesos vinos (¿Por qué es tan difícil esto?).
  • Todos sabemos el reto que es conseguir un nuevo cliente, y los precios y los puntos ayudan mucho infundir confianza de primeras. Asimismo, es un manera de que el cliente se quede más tranquilo sabiendo que ha acertado con un vino bien puntuado que con otro sin puntos. Después a la bodega le queda la tarea de seguir fidelizando al comprador para que no termine comprando el más barato de su competencia aunque no tenga medalla. Se sabe por experimentos que el comprador adquiere más autoconfianza a medida que compra más vinos, va familiarizándose con ese tipo de sabores y sigue investigando en esas uvas, zonas y estilos. Puede irse a la competencia enseguida.

 ESTRATEGIAS PARA QUE UNA BODEGA LLEGUE A TENER ¡BINGO¡

 

1. Hay muchas de las grandes bodegas y agencias de marketing que tienen entre sus objetivos mandar todos los años sus vinos a los principales concursos del mundo hasta que consiguen el citado galardón. Lo arriesgado de esto es que hasta que un vino no consigue una medalla de oro o una puntuación alta (de más de 90 puntos mínimo hoy), caerá en el olvido. Casi todos los vinos que se envían a catas son los que la bodega piensa que alcanzarán el premio, dadas las dificultades de su elaboración o su coste inicial, pero muchas veces se quedan en el tintero vinos que consideran más mediocres y que probablemente puedan ser campeones a su manera.

2. Aliarse, aunque suene mal decirlo, con un crítico o experto de vinos que le baile el agua a la bodega, o cuyas valoraciones siempre suelen ser positivas hacia sus vinos. Pasa en todos los sectores, no sólo en éste. Es una especie de asociación encubierta, pero que sirve de promoción para ambas partes. Existe. Si no llega a cumplirse, hay muchas bodegas que se encargan de perseguir a los perturbables críticos con agasajos, catas tête a tête con regalo, u otras invitaciones privadas, todo ello con el objetivo caciquil de que le suban de algún punto que otro (de 90 a 91). Existe.

3. Los medios de comunicación impresos han ido virando al medio on line y ahora quien manda es el usuario final cuya opinión cuenta con la que más, más que la del crítico. La media de valoraciones de los usuarios ha hecho que un vino cobre tal impulso y reconocimiento que arrastra a que un buen número de personas despistadas se fíen más de una masa de internautas, que de un equipo reducido de personas que opinan en una guía de vinos. De todos es conocido la fuerza que tienen determinados vinos nuevos con buenos precios, un señuelo que hace a esos vinos alcancen el premio de “bueno y barato”, dixit social media. Sin embargo, la manera más sencilla de llegar a los medios de comunicación que tengan el target que le interese a su bodega, es contar una buena historia y ambientar su vino con otras actividades y atributos, de manera que el periodista pueda utilizar su vino como excusa o un medio para escribir de otros temas.

Las redes sociales son medios mucho más rápidos y creíbles porque la bodega o una tienda puede contar su diario de estilo de vida a su cliente final, que es el que importa. O bien tener presentes a las revistas que organizan sus propios premios vinícolas, éstas se abastecen de premios propios, o de publicidad, para generar ingresos paralelos que les permiten puntuar otros vinos que no son colaboradores y son las puntas de lanza o el punto de atracción.

4. Vista su botella con collarines y mensajes en las etiquetas ad hoc que expliquen sus premios, su importancia y que le ayuden a tener más material informativo en ferias o en las redes sociales. A pesar de que vivamos en esta carrera por competir con otros, o conseguir más premios, no olvidemos que nuestra empresa y nuestros vinos están llenos de valores intrínsecos por explorar, ya sea nuestro negocio muy pequeño o más grande. Los puntos no dejan de ser mas que un único valor externo, una especie de estatus para presentar al vino como tarjeta de presentación, pero sólo en la forma. Quedan las cualidades internas del vino, su calidad y estilo sensorial, la historieta de los personajes, nuestro trabajo diario, nuestras inquietudes o nuestros servicios. Las bodegas más antiguas del mundo y las de leyenda, con vinos en subasta, no han necesitado puntos para sobrevivir, sólo un terroir, una historia y unas buenas dosis de relaciones públicas y, claro, coincidencias.

Una vez difundido a todos que nuestro vino tiene 94 puntos, una publicidad para otros y una verdad de otros, ¿qué nos queda? Pues, queda nuestra verdad y nuestra marca, nuestro negocio.

¿Estás de acuerdo en que los premios llegará un momento que se desgastarán, o eres de los que hay que exprimirlos? ¿Hay alternativas?

 

 

 

 

 

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