La Marca España de vinos que quieren los extranjeros

Hay algo que me ha descuadrado una vez que he comprobado cuáles son las bodegas y las zonas más prestigiosas y con mas palmarés del mundo. La incertidumbre viene después de haber escrito el último post sobre la España del vino de dos velocidades: ganamos más dinero del granel pero no sabemos subir facturación en los rankings del embotellado de calidad. Aquí de lo que se trata a nivel administrativo y publicitario es elegir entre una marca España de vino a granel de calidad, o apostar por la misma calidad pero en embotellado y subiendo enteros en impacto y caché.

Bien, es evidente por lo que contaremos ahora, de dónde viene el mayor margen y notoriedad de nuestros vinos, aunque sea una propuesta y una toma de conciencia de futuro. El reportaje 2017 de la Asociación de Escritores y Periodistas del Mundo (WRW’s) nos sirve como una transparente muestra botón del ranking de bodegas y vinos por países que más premios han conseguido, un simple inventario menos tendencioso de lo que a muchos les gustaría. También nos revela las impresiones subjetivas de catadores por el mundo se inclinan por un estilo de vinos por encima de otros.

Ahora bien. Recopilados casi 700 vinos de 80 concursos y galardones de casi 50 países por esta asociación, el resultado es absolutamente entusiasta para nuestro país: España consigue 6.073 premios en 25 concursos, el tercer lugar detrás de Estados Unidos con 6.666 vinos en 20 concursos, y por debajo del primer país: Francia con 9.181 en 26 concursos. Lo más relevante es que 20 vinos de España alcanzan más de 125 puntos como filtro para entrar en el ranking según la metodología de la WRW’s, mientras que Francia llega a 14 y USA sólo a 2 vinos. El productor con más medallero es la bodega alsaciana La Cave des Vignerons de Pfaffenheim con 154 premios. El segundo es la bodega Barefoot Cellars del grupo E & J Gallo Winery con 99 premios por sus vinos refrescantes y divertidos de supermercado. La bodega española con 14 premios es González Byass, pero con más vinos premiados que ninguna bodega: 156, sobre todo por las repetidos aplausos sea a su tinto Beronia Reserva 2011 (puesto 6), el Matusalem Oloroso Dulce muy Viejo (8) o el Noe Pedro Ximénez VORS (3). Italia aunque haya conseguido más distinciones que España, no ha sumado tantos puntos por vinos que obliga el informe de los críticos.

Después de estos resultados, es destacable como triunfa el shiraz/syrah australiano entre los concursos, con vinos repetidos de la bodega Taylors puestos más altos del ranking 2017. El pedro ximénez Noé se cuela en el tercero, lo que demuestra que los vinos más distintos y con historia no tienen parangón en los gustos del catador de todos lo orígenes. Sin entrar en valorar otro tipo de vinos internacionales ni análisis por bodegas con multivarietales y estilos, es definitivo como los vinos que más gustan en los puestos clave son alguna de otras de nuestras especialidades entre los generosos de Jerez: del Duque 30 Años Amontillado (puesto 26), Gonzalez Byass Sherry Fino Tres Palmas (46), Gonzalez Byass Apostoles 30 Year Old Vors Palo Cortado (50), Cuatro Palmas Amontillado (64), Leonor Palo Cortado (66). Por supuesto hay otros vinos España, pero sólo detrás de este listado de glorias: Castelo de Medina Sauvignon Blanc (26) y Castelo Medina Verdejo (51), Inspiración Valdemar Edición Limitada 2011 (52), Baigorri Rioja Reserva 2008 (62), Vegamar Esencia 2014 (67) o Finca Sobreño Reserva Selección Especial 2011 (77).

No hay duda del sherry power en el mundo y lo que gustan a los profesionales, y que estos vinos no tienen un rango adecuado en estos medalleros, por eso se amontonan en las listas entre blancos y tintos, algo que hay que aprovechar. También aseguramos de que esta categoría debe ser un motivo de nuestra Marca España de embotellado premium y mayor orgullo y objeto de nuestras promociones. Tampoco hay duda que cuando los críticos se ponen a segmentar los vinos por uvas, ganan los cupajes tintos, después el shiraz y en tercer puesto nuestro tempranillo, sea de Ribera del Duero, Rioja o Toro. Tempranillo al fín y al cabo. La revolución de los blancos en concursos se aprecia poco si no es por la presencia de varietales más populares entre los degustadores como el sauvignon blanc, el nuestro de Castelo de Medina de Rueda.

No podemos entrar en si hay vinos que no entran en la pasarela de estos concursos y habrá opiniones que argumenten que sólo los vinos de grandes grupos les interesa participar en estas competiciones. Les pasará lo mismo a otros países que al nuestro, pero lo que no podemos dejar de reconocer es que aquí lo que nos importa es el gusto sensorial universal del vino que saben elaborar esas corporaciones de bodegas, y que gracias a estos empujones de éxito terminan imitando otras bodegas para formar parte del pelotón de los top.

Aquí de lo que hablamos es de marca y marketing. Se nos llena la boca en los foros del vino endogámico de diversidad regional, viñedos antiguos y cepas únicas, pero a nivel campaña y promociones seguimos sin alabar algunas de nuestros mejores y más reconocibles baluartes: el jerez y el tempranillo, sea de Castilla y León, Rioja o en formato cupaje con otras uvas como ha demostrado el éxito por estos blends. No hay mejor campaña y más simple. Y más complicada. Cuando llegue este mensaje spanish wine al recuerdo del comprador internacional en un futuro no muy lejano, lo que vaticinamos por el recorrido de una buena marca, es que empezarán a beber del mismo agua una larga lista de vinos de nuestro país que seguramente pueden ser igualmente complejos, singulares, interesantes, con más puntuaciones o con elaboraciones vanguardistas.

De momento, nos tendremos que grabar a fuego que en el mundo España es de generosos como estilo propio con categoría singular y tempranillo como varietal también singular y único en el mundo, para empezar a poner las bases de la casa de nuestro branding más personal. Así las cosas, ¿por donde empezamos? Tenemos los cuatro pilares firmes en los que se basa un branding rompedor:  la sustancia (expertise, investigación, experiencia con las elaboraciones y largas crianzas, con grandes referencias en el top mundial). Tenemos el estilo, que es cómo España se vende al mundo con un diseño de vinos particular: sea por el folclore, conceptos de ruralismo, Viejo Mundo, largas crianzas, Romanticismo, a través del Diseño, Arquitectura, Moda como efectos). Tenemos unos principios muy arraigados en estos viñedos viejos, los vinos de altura y montaña, la historia de las crianzas, la relación con lo monacal o nuestro deseo de seguir conquistando el mundo, sea a través del deporte, la gastronomía de vanguardia, la música o la investigación. Y por último, una buena marca debe ser empática, tener una gracia especial, un sex appeal como tienen los italianos con su cine y su trattoria. Esto es, cómo nuestra futura marca se comunica, cómo lo hace, para qué lo hace y cómo conecta para ser algo absolutamente identificable y memorable entre otras marcas de vinos universales.

Interprofesionales, clusters, asociaciones, sumilleres, distribuidores, comunicadores y uniones de vinateros y supramarcas, poneros de acuerdo y sentirlo estas etiquetas como orgullo. Los compradores y catadores del mundo quieren jerez y tempranillo, de momento sólo eso, y por copas.

Hay que tener suficiente “generosidad” y levantarnos “temprano” mañana para abrir brecha a un camino quizás demasiado simplista pero del que más tarde se beneficiarán otros.

 

 

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