Hay vida para los vinos sin premios

Nos aliamos con un proyecto solidario e innovador como Celler la Muntanya para cuestionarnos en Fenavin  si el ancho mar de vinos de bodegas pequeñas y medianas necesitan puntuaciones, el apoyo de una DO prestigiosa o una marca renombrada. El ejemplo de esta bodega en las montañas de Valencia y Alicante nos sirve de estímulo para reconocer los nuevos factores que deben tener en cuenta una bodega en la nueva era digital: un relato con significado, un conocimiento y un trato del cliente muy personalizado, nuevos canales de venta como el turismo y la educación, o el maravilloso proyecto de venta de microviñas denominado Vi i Amics. Son sólo algunas propuestas creativas de largo recorrido que Celler en la figura del bodeguero Juan Cascant manejan con soltura gracias a su concepto «Microviñas», un ideario de vida, de bien común, de filosofía o de buenos vinos respetuosos con el patrimonio agrario e histórico de Muro en la comarca de Alcoy. Una de las preguntas que siempre surgen en este tipo de proyectos con alma es si pueden ser rentables. La rentabilidad tiene que ver con la sostenibilidad en todas las áreas de la empresa y en ser coherente con tu porfolio de creencias y valores, con las personas que trabajan en la bodega o con los compradores que deciden invertir en un viña. Una bodega creativa y un modelo de que no podemos seguir por el camino de vender sólo premios o prestigio. El prestigio pasa por lanzar un mensaje muy interesante y aportar a tu comunidad más cercana y la lejana que sueña con tener su propio vino. Esta charla da para un congreso…..

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