Los nuevos vinos de paisaje

La banda de amigos y sin embargo enólogos de Envínate es una vuelta de tuerca a los vinos de paisaje, un proyecto visionario que nos adelanta algunas de las claves que vemos en los vinos de baja producción con más éxito boca-oído: agricultura sostenible, recuperación de viñas abandonadas, la uva como protagonista y una marca impronta de vinos afrutados, con identidad propia, frescos y enormes en acidez. Cuatro amigos (Laura Ramos, José Martínez, Roberto Santana y Alfonso Torrente)  se conocen en la Universidad Miguel Hernández de Alicante y deciden pisar otras tierras menos productivas a las de las bodegas para las que trabajan por cuenta ajena, para olisquear y recuperar paisajes de viña. Sus pálpitos son Ribeira Sacra, Extremadura y Orotava. ¿Cuál es el común denominador de elaborar y hacer vinos en viñas tan dispares para este grupo de “paisajistas”que tienen mucho en común con otros proyectos enológicos de jóvenes artistas de la viña?

EL TERROIR MANDA. “Lo más personal es el terroir, la uva es el medio de comunicación”. Por eso trabajan con uvas tan desconocidas para nosotros como la uva tinta amarela en el caso de Almendralejo, en una de las fincas recuperadas de la bodega Palacio Quemado (Alvear), una variedad con enorme color y perfecta acidez muy utilizada para los oportos. En esta zona de pleno sol, los singulares “buscaviñas” han seleccionado para su vino tinto Amarela Parcela Valdemedel (15,50€) las de orientación norte, vinifican por la noche y con raspón entero en depósitos abiertos para conservar los caracteres frutales de la uva: pura mermelada con acidez, floral, hierbas aromáticas, matorral, expresividad, carnosidad y regusto a vino tinto de maceración.

Vinos Envinate

UVAS LOCALES CON ALMA. En los viñedos de Orotava, de donde es originario el canario Roberto Santana, han mantenido en los vinos con marca Táganan la concentración de las vides arrastradas al suelo de pie franco. Con ellas elaboran vinos con aromas volcánicos a cuentagotas en las que prima el alma de cada añada y el respeto por exprimir las uvas locales, puesto que por las islas la filosofía es aunar en un solo vino todas las variedades mezcladas de blancas y tintas, integrando las más rarunas sin sinonimia.

En algunos casos, el equipo trabaja con 12 suelos distintos o 30 uvas diferentes, de los que producen vinos claretes vinificados en cubos de plástico u hormigón a la antigua usanza, o siguiendo las tradiciones de los viticultores de la zona. Nada de levaduras químicas y siempre a la escucha de la tradición local y el ciclo de la luna.

De estas elaboraciones surgen los vinos tintos Táganan Parcela Margalagua (baboso, moscatel negro, negramoll, tintilla…) que no llegan a las 600 botellas, vinos llenos de personalidad, acidez, complejidad, rareza, marcada salinidad o carácter floral y original, más aún en los blancos Táganan Parcela Amogoje con uvas como la forastera, listán blanco, vijariego, albillo criollo o marmajuelo que en algunos casos llegan a los 100 años, pero elaborados con una intervención sumamente delicada y respetuosa con la fruta: fermentación en hormigón, maceración justa con los hollejos, toneles de 500 litros de barricas usada…, a un precio razonable de 23€, ya que los chicos de Envínate no viven de esto pero sí se divierten con todos estos proyectos de recuperación y plena naturaleza, según su manifiesto personal. Vinos exóticos, con carácter oxidativo, para durar, envejecer y crecer en personalidad pletóricos de aromas atizados, marchitos, tostados… “Si empiezas trabajando un viñedo y le añades levaduras, distorsionas el alma del viñedo. No sirve de nada tu trabajo”.

VUELVE EL VITICULTOR. En el vino Suertes del Marqués 7 Fuertes 2012 (12€), aprovechando las viñas de la bodega Suerte del Marqués, se han atrevido incluso a mezclar las uvas blancas y tintas (sobre todo listán negro) para dar lugar a un vino sabroso, con fondo orgánico, expresividad y elegancia en el paso en boca majestuosa.

Envínate es un concepto innovador pero al mismo tiempo revival, respeta al máximo los valores del agricultor clásico que no utiliza herbicidas, aprovecha el compost autóctono o siguen los ciclos lunares. En Ribeira Sacra sus vinos Lousas indagan en la riqueza de parcelas pizarrosas de mencía a la que van sumando otras de alicante bouchet, garnacha tintorera, godello o jerez para producir vinos explosivos, minerales, maduros, transparentes pero siempre de finca (Viña de Aldea, Parcela Seoane, Parcela Camiño Novo). “Más importante que la uva es el trabajo con viñedo para que la uva se adapte”.

¿Futuristas o agricultores de toda la vida pero con camisetas cool?

 

 

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