¿El vino está caro?

@Ed Rayne

Es preocupante que haya tantos vinos de bajo coste en el supermercado y a la vez se hinchen los vinos más cotizados en el mercado. Varios autores han recogido el mismo debate de Este a Oeste, un buen motivo de las tendencias de compra del consumidor anglosajón (y claro, mundial si son los principales compradores de vinos).

Tim Atkin, el crítico inglés se quejaba de que los vinos en los lineales ingleses estaban por los suelos en su columna “Mad Frankie Fraser and the Price of Wine. El precio ha subido a 5.50 libras de media (unos 7€), debido a una exagerada subida de tasas gubernamentales que ha impactado de lleno sobre los vinos de menos coste. Con ofertas de “3 vinos por 10 libras” o el “compra uno y te llevas otro gratis”, los compradores ingleses se han vuelto cómodos. El margen lo tienen que asumir los bodegueros que no han tenido más remedio que recortar para vender a pesar que los precios ya estaban bajos. “En esta situación la calidad del vino pasa a ser regular, apunta Atkin, si uno tiene en cuenta que a estos precios ya se engloban los impuestos y los márgenes de venta del distribuidor. O hay vinos muy buenos o malísimos, y no hay término medio, provocando un mercado de especulación donde uno empieza a sospechar en que hay cada vez más vinos de mezcla”.

Atkin compara los precios gangas de los vinos con el mercado incipiente de libros-chollo patrocinado por Amazon en su otro artículo “The Amazon-ification of Wine? Teme que el mercado editorial se convierta en una mercancía donde el objetivo es conseguir más lectores de libros electrónicos o libros de bolsillo. Como bien es cierto que los compradores dejan de valorar a los productos con precios bajos, ¿será la literatura un mero intercambio de contenido lo mismo que el vino pasará a competir con una simple bebida con alcohol como la cerveza y otros licores?, se pregunta el critico.

Matt Kramer, el columnista de la revista Wine Spectator, le preocupa que los precios de los vinos suban demasiado, en su artículo “Museum-ification: Have Ultrahigh Prices Distorted Our Understanding And Enjoyment of Wine?”, donde duda de si los precios de subastas y grand crús nos han emborronado la visión más realista del vino. Está claro que los vinos más valorados son un lujo, pero dice que antes “se podían beber de vez en cuando”. “Lo que ocurre ahora es que los mejores vinos han alcanzado niveles estratosféricos y son más bien piezas de trofeos que no tienen por qué beberse sino servir de regalo. Tengo esa suerte como crítico, los puedo beber cuando quiero pero no soy capaz de disfrutarlos de manera habitual, y pierden el objetivo para el que los vinos son elaborados. Son vinos para mirar y no tocar”. También reconoce que los críticos a la hora de analizar estos vinos los convierten en obras de museo ya que “si sólo se compran los vinos para catar, se objetivizan. “Se desnaturaliza la sensación de experiencia y placer que aporta el vino”.

Por qué motivo los vinos de subasta habían alcanzado estos precios fue estudiado por los investigadores Sebastian Lecpq y Michael Visser en el estudio “The Impact of Information On Wine Auction Prices”, un análisis de las variaciones de los precios de los grandes vinos del Mèdoc a lo largo de la historia, con el fin de detectar si sus precios se ajustaban a sus cualidades sensoriales. Llegaron a la conclusión de que los vinos de reputación sumaban un tercio de su precio a la cosecha y a la elaboración, tecnología, etc, pro un 85% a la valoración en el mercado o por los críticos como Parker. Lo contrario sucedía a los vinos más baratos cuyo precio correspondía al 85% elaboración y el resto a su valor. De todas formas, la influencia del gurú Parker no era tan relevante como que estos vinos fueran descendientes de los Grand crú ordenados en la clasificación oficial de los vinos de Burdeos de 1855.

Mike Veseth, la firma del blog Wine Economist y autor del libro Extreme Wine habla sobre estas variaciones de precios en los vinos por influencia cultural en el capítulo sobre el vino y el dinero. Compara los grandes vinos de Burdeos cuando eran vinos de referencia cultural, lo mismo que ocurrió cuando la ópera italiana o alemana era un pasatiempo popular de élites y las masas. La ópera ha cambiado desde entonces a género de lujo, lo mismo que le ha pasado con el vino. Los burdeos están por las nubes y se percibe cierto miedo de que pase a ser un producto que llegue a estar fuera del alcance de coleccionistas para que los disfruten noveles millonarios chinos o árabes. Veseth es americano y más optimista con los vinos de bajo coste en Estados Unidos que Atkin. Describe que el vino está en auge y aún más desde la revolución Buck Chuck del 2000 que es cuando la marca blanca Charles Shaw (varietales de uvas de todo el mundo plantadas en California), fue eco de todas las comidillas de todos los consumidores por venderse a 1.99$ por botella en los supermercados Trader Joe’s, un buen pistoletazo de salida para propagar la seguridad de que podía haber vinos no tan malos a este precio. Ahora estos mismos vinos han subido a 2.49$. El precio de estos vinos se debió al fruto de una anécdota amarga, por un divorcio de los dueños de la bodega que no tuvieron más remedio que poner sus vinos a 1.99$ para pagar sus deudas. Este remedio de urgencia les hizo ricos. Gracias a esta operación, el público americano asumió la compra de vino comercial y elevó su listón de calidad.

Jancis Robinson ha llamado a este movimiento de boom de vinos de supermercado “la nueva edad de oro”. El reto para ella es conseguir y promocionar tantos vinos que existen entre estos los dos extremos. En realidad la mayoría de los vinos vendidos en el mundo corresponden con este valle de vinos que todas las guías clasifican entre los 85-90 puntos en el sistema americano y los 16-18 puntos en el europeo. Es el vergel de vinos por explorar y que alcanzan el bingo de vinos de buena relación calidad/precio si se ajustan a nuestro bolsillo. Aquí manda el comprador inquieto.

A pesar del caos y la confusión… como escuché en uno de los capítulos del Doctor Who: “Algunas veces hay sólo elecciones erróneas… pero no nos queda otra que elegir”.

¿Crees que los vinos están demasiado caros… o baratos?

 

 

 

Compartir:Share on FacebookShare on Google+Tweet about this on TwitterShare on LinkedIn

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *