El viaje del héroe, o el vino Jean Leon

He leído la última novela  del escritor Martí Gironell sobre la vida de Jean Leon: La Fuerza de un Destino (Planeta). Mi intención era conocer un poco más del éxito del vino Jean Leon. Lo que me he encontrado es que el éxito de primer cabernet sauvignon con su marca no deja de ser el propio éxito de este hombre. Que por otro lado, tiene una vida que traza el mismo curso del Viaje del Héroe.

¿Qué es el Viaje del Héroe? El viaje que tiene todo buen guión de novela, cine o nuestra propia vida. El storytelling no deja de ser una aplicación de este viaje personal: “Un viaje esencial que recorren todos los héroes de toda slas historias y mitologías del planeta”, en palabras del antropólogo Joseph Campbell. Este viaje es el que debería aplicar en su teoría todas las bodegas que quieran contar una buena historia o abrir las puertas al turista de vinos, tal como comenté en otro post sobre el storytelling de la bodega. De ahí el paralelismo con Jean Leon, el vino y el guión de vida.

En el caso de Jean León, el vino es un medio, un simple vehículo de charlas, experiencias, conversaciones y su propio aprendizaje… y un resultado de las etapas que recorre el personaje  Ángel Ceferino Carrión, nombre original de Jean Leon, a lo largo de su vida, pero bien podemos traducir que se convierte en un espejo público sobre sus procesos, un fiel reflejo de su vida. ¿Se puede entender la historia sin una buena música de fondo? Lo mismo pasa con la vida de Jean Leon, no se puede entender sin el vino y sus actitudes, porque éste es un vehículo de sus habilidosas dotes de restaurador. El restaurante La Scala que abrió en el meollo de Beverly Hills había triunfado por su elegante decoración y cocina excelente, pero también por ser un club social de actores y actrices regentado por Jean Leon. “El restaurante se había convertido en el lugar en el que todo el mundo queria ir y ver quien salía. Era un termómetro de la notoriedad de los celebrities, y el mérito había que buscarlo en la cocina y en el comedor: en los fogones, Emilio Núñez; en la sala, Jean Leon. Un tándem que funcionaba y que brillaba con la misma luz que desprendían las estrellas que asistían a La Scala”.

Jean Leon se dio cuenta que necesitaba un vino especial para la comida que servía. Vilafranca del Penedès era poco conocida pero en clima y geografía era similar a los valles de California. Tras contratar al enólogo Jaume Rovira y comprar la finca Mas d’en Rovira de Torrelavit: “estuvieron seis años injertando, plantando, probando y volviendo a probar las diversas variedades de uva, (algunas era esquejes traídos de Burdeos), dieron con el vino definitivo“. Lo que dice mucho del carácter de Jean Leon es que recibió críticas y saboteos de otros viticultores de la zona, pero él jamás se amedrentó. De hecho este comportamiento terco es constante a lo largo de su vida desde desde cuando huía como polizón para no ingresar en el ejército español durante la guerra civil, o su deseo de cruza el charco hacia Los Ángeles para ser actor, o cuando huía de alistarse en el ejército americano en la Guerra de Corea. “Él no formaría parte de los que viajan en la parte trasera del autobús. Nada lo detendría, nada le apartaría de su objetivo, quería ganar por puntos y por KO, y para ellos había que estar siempre alerta, siempre a punto”.

Esta obstinación le llevó a tener tres identidades distintas, trabajar de taxista, chófer privado de Sinatra o camarero. No quiero desvelar cómo conoció a todas las grandes estrellas de cine porque hay que leer el libro de Gironell, pero como sucede en el viaje del héroe, recibió buenos consejos de sus mentores: “se dejó asesorar por Jimmy Van Heusen, gran amigo de Sinatra y anfitrión ideal de todas las fiestas, quien le enseño los trucos para triunfar en una ambiente tan sofisticado”. Jean León paso de ser la alma gemela de su socio James Dean a quedarse en bancarrota a la muerte del actor en su restaurante Villa Capri, pero en su ADN figuraba la reinvención permanente. En su nuevo local La Scala aprendió a ganarse la clientela con platos de cocina que llevaban los nombres de todos sus amigos y estrellas de Hollywwod. “El éxito absoluto vino el día en que no quedando mesa libre decidió servir la cena a Warren Beatty en la cocina del restaurante. Esta nueva modalidad de mesa, la de la cocina, se hizo tan famosa que todo el mundo la solicitaba”.

Me quedo con unas lineas que bien son ejemplo de los valores del personaje y del guión de cine que heredó su primer cabernet sauvignon: “Desde que Jean Leon se instaló  de manera permanente en Los Ángeles, se dedicó, en ocasiones con una obstinación algo enfermiza, al mimetismo. Observaba, comparaba, imitaba y reproducía conductas o expresiones que pensaba que nunca le saldrían con naturalidad. Una actitud que también trasladó al vestir, siempre impecable: americana y corbata para marcar el estilo y la elegancia que destilaba y que ocultaban en parte un cuerpo aún delgaducho y que conferían seriedad a su rostro, siempre demasiado infantil”.

¿Ha quedado más claro cuál es el secreto del éxito del vino Jean León? Por supuesto, su viaje, su obstinación, su reinvención, su imitación, su aprendizaje continuo o su adaptación a los gustos de sus clientes. ¿Alguien duda que el vino tiene capacidad narradora por encima de sus datos más técnicos?

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