“El precio del vino es más importante que nunca”

Me atraía mucho hacer unas preguntas a Robin Goldstein, autor de la guía de vinos Wine Trials que ya suma además cervezas y restaurantes, además de firmante del blog www.blindtaste.com, un fanático de los catadores de la calle. Los unió en catas a ciegas para sacar conclusiones más mundanas de lo esperado. Al final sus conclusiones fueron polémicas puesto que comprometían las opiniones sagradas de los críticos. En realidad puso sobre el tapete que los críticos son una tribu minúscula en número comparada con los compradores de bebidas en el mundo que son los que marcan las tendencias.

Robin GoldsteinSería el primer atrevido a poner a catar a aficionados delante de botellas de supermercado, tapadas junto a otros vinos superpuntuados y de limitadísima producción con el fin de comprobar qué sabores eran los que más calaban en el consumidor. Ganaron por goleada los vinos de gustos más industriales y más comunes, todos huían de vinos más corpulentos, con más color y aromas intensos que era los mejor valorados por las guías.

Goldstein seguiría con su mala fama incrementada al generar un enorme odio entre la prensa, cocineros, gurús y sumilleres cuando se hizo pasar por restaurante de nueva ola y pagó 250$ a la revista Wine Spectator. Ésta le otorgaría un ”Award of Excellence” por su imaginario restaurante italiano Osteria L’Intrepido que no existía y que curiosamente nadie fue a visitar para comprobar tanta excelencia. Robin ahora está preparando un libro sobre cómo los sabores y la percepción sensorial cambian con los ciclos económicos que dará que hablar. Al margen que meta el dedo en la llaga, sus opiniones son un buen documento para hablar de la relación calidad/precio en los vinos.

¿El precio influye para que nos guste más o menos un vino?

“El precio es más importante que nunca. El mundo del vino se ha hecho muy competitivo en los últimos 10-20 años, por lo que vino baratos de zonas menos conocidas como España (Rías Baixas, La Mancha, etc), han mantenido sus precios bajos mientras subían su calidad, y ahora compiten con las zonas más conocidas del mundo. En Estados Unidos el promedio de un vino de buen precio y calidad ha bajado de 15-20$ a 10$. Si un consumidor sabe que puede conseguir una excelente botella de Morellino di Scansano en Trader Joe’s  for $6,99, ya está habituado a pensar que los vinos prestigiosos en el rango de los $30-$100 están sobrepreciados. La principal razón de que nos gusten los vinos más caros es porque son más caros. Ponemos más atención a las etiquetas, contamos sus historias de donde proceden, los bebemos con más cuidado, los apreciamos más. Mucha gente se está dando cuenta que tienes la misma experiencia placentera si toma un vino caro que uno a buen precio. Uno abre la mente cuando  los tratas con el mismo respeto”.

¿Cuáles deben ser los paneles de cata y los catadores adecuados?

Los paneles de cata ayudan porque gracias a ellos se detectan defectos en el vino: si tiene acidez volátil, oxidación, sulfuroso…, lo que la mayor parte de la gente conoce como defectos. Después tendría que haber una panel de expertos (y entre ellos consumidores) que puedan avisar desde lejos sobre estos defectos. Creo que las puntuaciones son útiles para la mayoría de bebedores, lo que ocurre es que la crítica tiende a valorar mejor los vinos más pesados, más intensos o de elaboración más compleja que los que pueden gustar a los consumidores. Cuando hice mi experimento a ciegas con 500 catadores y 6.000 copas de vino con precios entre $1,50 a $150 (todas las botellas tapadas con fundas), la gente prefirió los vinos más baratos a los más caros porque no sabían qué vino estaban bebiendo. Los resultados los describí en el informe publicado en Journal of Wine Economics paper titulado Do More Expensive Wines Taste Better?”. Este estudio es una buena evidencia que los vinos más preciados nos dan más placer y que los puntos de los críticos no hay que tomarlos tan en serio.

¿Para tu gusto, qué cualidades debería tener un vino para que tomarlo en serio?

Algunos estilos de elaboración son más costosos como los vinos alemanes trockenbeerenauslese (TBA), para los cuales hay que esperar el grado adecuado de botrytis en las uvas y éstas deben recogerse a mano de viñedos donde es imposible que entren tractores. Yo siempre pagaría más por la vejez, por un buen borgoña o rioja de 15-20 años que se pueda beber. Esto es una diferencia totalmente objetiva respecto a los vinos jóvenes. Me encanta la sabrosidad, la riqueza de notas herbáceas y suavidad que adquieren los vinos con el envejecimiento.

 

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