¿El espacio importa en el vino? Nuevos desafíos

Tuvimos la gran fortuna de preparar el programa más que atractivo: mezclar arquitectos, interioristas, bodegueros y sumilleres para debatir los retos actuales a lo largo de una jornada de febrero. Frente al boom arquitectónico de bodegas de vanguardia, tocaba la reflexión de dar la voz a los profesionales más implicados con la sostenibilidad y la racionalidad de ambos sectores. Nos interesaba la idea de conocer si es posible pensar proyectos arquitectónicos como si fueran proyectos vinìcolas, para eso nada mejor que dejar hablar a bodegueros que son arquitectos como Alfredo Arribas o Juan Díez Bulnes. Como el vino no sólo requiere de un edificio o una enología, hablamos también de cómo integrar el paisaje, el territorio y de cómo avanza el credo del ahorro de recursos. Por último, propietarios de bodegas, decoradores de prestigio y sumilleres aclararon qué relación debe haber entre el espacio y las percepciones del bebedor, el más importante. Así que estas son algunas de las conclusiones de un foro de opiniones  que fue organizado por la empresa de cerámicas premium Matimex en Castellón, un auténtico vivero de opiniones y líneas de desarrollo para el futuro próximo que nos confirma una vez más la necesidad de combinar vinos y otras disciplinas culturales para profundizar en su utiltarismo y así conocer cómo racionalizar el disfrute que provoca. Mejor en un buen ambiente.

LAS FÁBRICAS DE VINO SON BELLAS. El proyecto de Campo Viejo de Ignacio Quemada fue el primer proyecto arquitectónico descomunal donde un arquitecto tenía que convertir en racional lo que era una fábrica de vinos de 46.000 metros cuadrados, 33 millones de litros, 500.000 litros en depósitos…. Con el título de “La representación y el significado de una bodega en un territorio” venía a decir que había que no interferir en lo que era el desarrollo de una ciudad. De hecho Campo Viejo es una bodega anexa a una estación de tren a las afueras de Logroño. Con materiales prefabricados, hormigón y pasarelas para caminar por lo alto de 70.000 barricas para verlas elevados como ondulaciones y elementos bellos, no como la clásica pila de barricas que Quemada rechazaba. Se trataba de ocultar con delicadeza lo que otros arquitectos hubieran convertido en una pieza de museo a la vista de todos. Por eso mismo su proyecto lo enterró en una enorme hondonada excavada en una meseta bajo unos viñedos nuevos que irían desarrollándose con el territorio. La bodega más grande de Europa, con seis millones de botellas de producción fue la primera en pensar en construir una adhesión de un espacio social o salón para reuniones de trabajo, y la primera en crear un espacio de catas para profesionales. Un espacio que diseñaría la arquitecta Isabel López-Vilalta como si de un laboratorio de diseño fuera. Algo había cambiado en la arquitectura del vino tras el proyecto de este arquitecto visionario.

Campoviejo

Campo Viejo-Ignacio Quemada

LAS BODEGAS DEBEN TRANSFORMARSE, COMO SUS VINOS. Alfredo Arribas ha tomado a su propia bodega Portal del Priorat como un lienzo en blanco en pleno proceso de ensayo y evolución pasional tras sus incursiones en fincas con sabores de Montsant y Priorat en los vinos Portal del Priorat, Vins Nus y Trossos. Ha trasladado innumerables veces su estructura para seguir jugando con la montaña. “Tener una bodega propia nos hace tener menos miedos como arquitectos con un proyecto de bodega”. Su Clos del Portal es un sueño para él, una obra que describe de itinerante y que no termina nunca ya que depende de la voluntad artesanal del autor. De esta manera, se ha marcado como objetivo llenar 100.000 botellas como reto, pero no reflexiona que la bodega sea parte misma del paisaje, más que un proyecto empresarial con objetivos comerciales. Su obsesión: como convertir la montaña en una bodega llena de luz natural, un organismo creciente, o cómo hacer una bodega sin que se note que es edificio. Su bodega personal la ha definido como el proyecto más íntimo de su carrera: el proyecto de la viña. ¿Por qué tanto cambio? Lo explica muy bien: “Aprendiendo cosas diferentes el vino cambia, como lo hacen mis vinos y su edificio”.

Clos del Portal

Clos del Portal-Alfredo Arribas

BODEGAS CON MITO. Fernando Salas (Salas Studio), un interiorista muy reconocido por sus diseños industriales, ha creado la nueva sala de barricas del Vega Sicilia Único con la prudencia de utilizar los materiales justos que intervienen en la elaboración del vino: barro, madera y metal de los depósitos. Su única explosión creativa en respeto máximo a la historia de la casa es una barandilla vegetal en la escalera y en el diseño de ondas en la nave para dejar la vista y el aire acondicionado fluir para que el protagonista sea la climatización. Lo que importa es el contenido, por eso también hay que cuidar el continente.

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Sala de barricas Vega Sicilia-Fernando Salas

BODEGAS LOW COST&SOCIAL. Relja Ferusic es uno de los socios de Sala Ferusic junto a Carles Sala, un estudio muy premiado por su pensamiento en pro del ahorro de materiales, energía y reclaje de materiales, siempre atentos a las necesidades socioeconómicas del territorio.  La bodega La Gravera de Costers del Segre, primer premio del Colegio de Arquitectos catalanes en 2010, es una recuperación de una antigua nave de la industria gravera de los años 58 en bodega funcional y ecológica. Destaca que la propia industria del vino ha evolucionado junto al desarrollismo del sector vinícola. Valora antes que la bodega, el respeto por el territorio como bien común. “¿Hasta que punto aporta algo la bodega de Gehry en Elciego compitiendo con el campanario del pueblo? En el estudio Sala Ferusic, un auténtico hervidero de ideas sobre  cómo integrar la nueva arquitectura con el paisaje y lo social, ponen en la misma balanza a usuarios, edificio, paisaje y al comprador.  “Vamos hacia proyectos low cost analizando todos los factores“.

Celler La Gravera

La Gravera. Sala Ferusic

BODEGAS HOLÍSTICAS. Josep Vendrell, autor de la creciente bodega Celler Batllé de Gramona desde 2001, es un escultor a la medida de las necesidades de la bodega con un ahorro importante de costes (de hecho fue viticultor y entiende mejor que nadie las necesidades funcionales que existen en una bodega). Por su condición de viticultor, se ha convertido en parte integral del equipo de los hermanos Gramona. El centro neurálgico de la nueva bodega es una granja y el pensamiento biodinámico en el viñedo y en la elaboración, todos los elementos en común en aras de conseguir una combinación milimétrica de ciencia, calidad y respeto al medio ambiente. “Es una bodega pensada desde el interior hacia el exterior, esa es la diferencia de otras”. El paisaje también tiene un lado humano en  estos cavistas top gracias a Soazig Darnay, que se autodefine de arquitecta de paisaje. Define al paisaje como la base de la comunicación entre el terroir y al enoturismo, un proyecto a cuidar de futuro.”La sensibilización de los propietarios es esencial para que los proyectos se armonicen los unos con los otros y que el territorio no sea un reflejo de las tensiones y de la competencia entre bodegas”. En España según su experiencia estamos atrasados en el cuidado de la biodiversidad en los campos. 

EL PASADO ES ACTUAL. Juan Díez Bulnes es autor de los vinos Bernabeleva y arquitecto de formación, por eso su bodega en Cadalso de los Vidrios es un modelo de funcionalidad y respeto a la naturaleza. “Seguimos siendo forasteros en este paisaje que es el que manda“. Sus vinos honestos y respetuosos con las viejas costumbres del vino regionales y el paisaje, han dado la campanada con uvas autóctonas en proceso de recuperación en viñedos de casi 100 años con cepas de albillo para vinos blancos, y la garnacha muy vieja para tintos. Todo un guiño de que la tradición sigue estando en boga, como el símbolo de los toros de Guisando que ha empleado como logo.

Bernaveleva

Bernabeleva-Juan Díez Bulnes

LA EXPERIENCIA VINÍCOLA ES UNA EMOCIÓN. Enrique Valero, director de Abadía Retuerta, es máximo exponente de cómo un edificio histórico pueda rentabilizarse para responder a las nuevas demandas enoturísticas y hacerlo sostenible en el tiempo. Su trabajo de gestor en el hotel y restaurante Le Domaine donde se combina alta gastronomía con la cocina de Mugaritz en el refrecctorio de la Abadía o el hotel de cinco estrellas, es un ejemplo de que se proponen vender emociones, no sólo productos, que insiste que es lo más difícil, y mejor a escala internacional. La arquitectura para él es una pieza más de esas emociones y experiencias que hay que convertir en productos de calidad.

http://https://www.youtube.com/watch?v=JJKLxiAWt9Y&feature=youtu.be

 

COMER EN ESPACIOS EQUILIBRADOS. La interiorista Isabel López-Vilalta, es una de las diseñadoras de moda por el interior de El Celler de Can Roca o restaurantes como O’Pazo, Bar Lobo, Filandón, El Pescador, Aldaba, Jleo… Nunca proyecta un espacio sin tener en cuenta la combinación de que se va a comer para disfrutar. “Me interesa el equilibrio, el intercambio de gente y conocimientos que aporta este oficio”. Su herramienta: una buena iluminación, acústica, para crear el mejor ambiente.

DEMOCRATIZAR EL VINO, LO PRIMERO. Bruno Murciano, un reputado sumiller que ha pasado por el Ritz de Londres o la distribuidora Bibendum,  aporta la visión más ergonómica de los proyectos espaciales de restauración. Para él el espacio es lo último porque prima el interés del comensal. Su modelo de demanda es el consumidor inglés de la ciudad, muy tendencia a socializar con vinos. “¿Por qué no empezamos por la base, por clasificar los vinos por precios y marcas antes que todo lo demás?”. Sus vinosEl Novio Perfecto y La Novia Ideal, como su importadora Taste España para UK reflejan sus convicciones de democratizar la jerga del vino.

Celler de Can Roca

POR EQUIPOS INTERDISCIPLINARES. César Cánovas, embajador de Monvinic y profesor , proclama el trabajo de equipo entre arquitectos, interioristas y sumilleres para construir el bar adecuado y la bodega más racional. Algo tan normal para el camarero como servir bien refrigerado un vino se convierte en un obstáculo para diseñar una mesa cómoda de cata para el proyectista. Cánovas reivindica que el trabajo de ofrecer un vino se amplié con un equipo holístico donde quepan también antropólogos o sociólogos.

EL VINO DEBE SER FANDANGO. Ricardo Arambarri es el mentor del grupo Vintae y promotor de vinos de excelente acogida en la hostelería que reivindican un buen diseño de etiquetado y vinos muy frutales en su interior. Su experiencia en el espacio Wine Fandango en Logroño, un concepto contemporáneo alrededor de la experiencia de tomar vinos y disfrutar de actividades paralelas, es una manera novedosa de crear ocio a través de tres pilares: gastronomía de mercado, vinos desenfadados y fandango (ocio cultural). “No importa el ruido, lo que nos importa es crear calidez”. Su logo es un porrón que invita a aligerar los mitos del vino, conectar con la tradición, la tierra y mirar al cielo”.

Wine Fandango

Wine Fandango

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