Cómo evangelizar a lo Master of Wine

Los Masters of Wine se han convertido en fieles discípulos del código del conducta que profesa The Institute of Masters Of Wine. En una entrevista a XL Semanal el MW David Forer comentaba que el “recibir el título de Maestro implicaba la obligación de comunicar y contribuir y hacer que la comunidad crezca. ¿No es esta la labor de un embajador de marca como lo eran los primeros cristianos? Lo más contagioso de los MW es que se convierten en personas del vino muy polifacéticas que tienen que pasar la prueba cuando deben escribir unos arduos ensayos que aporten ideas innovadoras sobre cualquier tópico del vino, sea social, comercial, enológico o de consumo, o que puedan aportar algo de luz al actual progreso tras viajar por todas las regiones del vino y pasar por ingentes catas a ciegas de vinos.

Una visión muy polifacética que se echa en falta en muchas escuelas del vino en España, junto a un profundo respeto que toda esta tribu de expertos acatan sobre el claro código de conducta cuando reciben el título: mantener la reputación del vino, el del propio organismo, de llevar a cabo negociaciones honestas, ser sensibles a los problemas de una incorrecta difusión del vino ligado con el alcohol, o defenderlo con verdades probadas para seguir manteniendo la credibilidad de la institución desde 1953 y por ende del producto vino con el fin de “promover la excelencia profesional y el conocimiento del arte, la ciencia y el negocio del vino”.

Un legado y una ideario que comparten con la mejor labor de comunicación boca-oído que se conoce en nuestra historia: la del cristianismo, que comunicaba y contribuía a que la comunidad creciera gracias a sus discípulos que escribían día a día un evangelio que todos los seguidores practicaban en vida como ejemplo. Una comunidad de cristianos que creció gracias no sólo a otros convertidos, sino también a sus familiares y vecinos, hombres y mujeres de las clases más populares que veían el milagro de la transformación muy cerca en su casa. Aquí está el milagro.

¿Puede ser esta que hasta la fecha la difusión del vino se ha tornado endogámica y excesivamente técnica porque no existe un claro corpus ideológico ni una misión lo suficientemente comprometida que conecte con las expectativas del consumidor? Para empezar, desde los organismos públicos. No es muy alentadora la misión de la Interprofesional de que maridemos la vida con vino, y?

El mensaje cristiano que apoya el emperador Contantino en el siglo IV es: “no tengáis miedo. Id y haced discípulos”,  muy similar al educativo de su presentación por países que hace el Master of Wine. Recordemos algunas de las claves de la Iglesia para generar este engagment con sus fieles, que no es más que un trabajo de evangelización  de 17 siglos permanece como vademécum en los manuales de estudio del marketing, y un germen interesante para aprender a crear una nueva comunidad de adeptos al vino en cada bodega, tienda o wine business.

Fernando Mora y Andreas Kubach, los último apóstoles MW en España

1.La formación de nuestra gente en torno a una idea única clave sobre nuestro negocio es esencial para generar creyentes convencidos. Cuando uno habla de su experiencia porque la ha vivido es mucho más fácil trasmitir al resto el nuevo paradigma. Las catas, las rutas enoturísticas o los seminarios interesantes sobre temas cotidianos sobre el servicio del vino deben ser una catapulta de acción y charlas para dejar evidente nuestro argumento temático y que nuestros compradores sigan hablando de nosotros, pero ¿tienes claro cuál es?

2. Un buen branding o un estilo propio es el germen para acompañar el argumento de venta que nos permita diversificar el mensaje en todos los medios posibles: videos, relato digital, eventos, catas, discursos, charlas, historias… Al diseño hay que acompañar un buen claim y un lenguaje muy individual y funcional para todas las acciones. Si no sabemos transmitir con la palabra, siempre se quedarán con el: “son los del cangurito”, así lo hicieron los cristianos con la cruz y nos rompieron el alma.  Tenemos que definir un arte común en todas nuestras apariciones públicas, de tal manera que los cristianos tradujeron su evangelio en iconos, vidrieras o pinturas. Hoy podemos usar herramientas multisensoriales imprescindibles para el paisaje multisensorial del vino: luz, sonido, internet, gastronomía…

3. El corpus de ideas y principios del negocio nos permiten mantenernos en los límites que nos hemos marcado para diferenciarnos en un mundo donde la competencia es muy similar. “Lo que yo nunca haría en mi bodega es… mi primer principio”. Todo este testamento que queremos comunicar en torno a los vinos o nuestra marca tiene que ir asociado a rituales,  actividades constantes, un club o un sistema de fidelización con los que podamos divulgar mejor nuestra misión y los clientes sentirse que forman parte de una comunidad de vinoadictos con las mismas dudas.

4. Una comunidad necesita su sede física para sentirse en casa y recibir su doctrina, donde los apóstoles puedan divulgar las buenas nuevas. Hoy en día una bodega con turismo puede servir de marcco del concepto de sus vinos de una manera más informativa y visual de que lo hacen. Así como las tiendas especializadas que deben tener un objetivo más pedagógico y servicial en el cliente que el que profesan como meros seleccionadores de marcas. El marco arquitectónico ha trascendido hacia la nube y podemos crear además nuevas “iglesias” en los portales web, videos, en los perfiles de redes sociales o incluso en formato podcast online.

5. Los Master of Wine de hoy son los antiguos obispos, misioneros y monjes que protagonizaron la expansión del mensaje a los paganos. Tras las evangelización benedictina de Irlanda por San Patricio, los monjes irlandeses crearon los monasterios desde los que conectaron Inglaterra y después las ciudades del centro de Europa. La herejía se tradujo en una reforma protestante de la fe o en las Universidades y el cuerpo teológico, pero su misión nunca se ha quedado estancada: se trata de predicar, predicar, predicar. No hay duda que el Papa Francisco tiene una misión mucho más relajada y cercana al pobre que hace años.

La iglesia nunca ha parado de renovarse y más aún en su versión más evangélica que tiene un despliegue importante de medios televisivos, blogs, conciertos, congresos, nuevos lemas más marketinianos imitando el deporte, y un nuevo corpus que entronca con las necesidades del creyente actual  que busca  “ser alguien” buscando la individualidad. En favor o en contra, la estrategia es la que contamos aquí.

Se acerca el primer simposio celebrado en nuestro país de esta comunidad

Los nuevos predicadores del vino ajenos a defender elitismos de otra época son estos alumnos cum laude Master of Wine que también se actualizan haciendo vino o hablando en la radio, difunden un mensaje mucho más integral y social del vino, una nueva cultura del esfuerzo, una pasión, compatibilizan trabajos, y sacan a la luz una meritocracia que está infundida de valores sensibles y humanos que es precisamente lo que precisa un buen mensaje para generar adeptos, pero también una vía rápida para bajar al vino del Olimpo de los Monoexpertos.

Todos los Master of Wine (368) son personas de una comunidad que crece y crece (ya hay 4 en España cuando hace un par de años ni existían) que precisamente por haber iniciado este particular viaje económico, de estudio, compromiso, creatividad y múltiples cambios personales hacia una meta de crecimiento y excelencia son el semillero de una nueva religión que puede dar muchas alegrías al vino.

Si has recibido el bautismo en esta religión llamada enología, ¿te unes al club para proclamar que el vino es mil cosas, entre ellas salud, gastronomía, geografía, cultura y no sólo alcohol?

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2 comments

  1. Hola Maite.
    Sentí mucho no poder asistir a tu curso en ruta del vino de Rioja Alavesa.
    Leo tu artículo y creo. Estoy en esa sintonía de que el vino es cultura y patrimonio, porque está en el paisaje y en las gentes que hacen el milagro de transformar la uva en vino.
    Ahora bien, son ellos mismos los primeros que tienen que creer y respetar su cultura y su entorno. Nosotros ya somos “creyentes”. Se me permita la metáfora un poco irreverente.
    Un saludo
    Amelia

    1. Hola Amelia, los creyentes deben evangelizar con un buen evangelio y lo que hemos percibido es que muchas bodegas, empresas del vino y agencias no innovan difundiendo un mensaje muy claro y muy diferencial y haciendo partícipes a los clientes. El trabajo de cada wine business debe ser exprimir su semilla, contagiar a los demás y hacer historia al andar. Si no te convences a tí misma, no puedes convencer a nadie de que lo que haces es imprescindible para progresar en esto.

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