¿Tienes storytelling de verdad en tu bodega?

Nos vamos a cansar de hoy la palabreja de storytelling desde hoy (hasta que se termine el trending topic) porque lo que eran las historias de Dios de toda la vida, se han convertido en un término mucho más sofisticado que ha pasado a ser imprescindible para vendedores, community managers y por supuesto bodegas. A mí me da igual el término anglosajón mientras lo pongamos desde ya en práctica porque lo considero esencial para comerciales, comunicadores y guías de la bodega que tengan que mostrar servicios turísticos. Suelo escuchar que el gran problema de la comunicación del vino es que sólo se emplea el lenguaje hedonista y sensorial y si bien es cierto, pero entonces sólo hablamos entonces de una parte de esa comunicación: el tono o el estilo de comunicación que es el lenguaje.

El comprador del vino suele no saber explicarse ni describir el vino porque es educado por sumilleres, enólogos o profesionales que sólo emplean su partitura particular. Por tanto, el comprador se ha visto envuelto lleno de miedos y exigencias que le han hecho hacer una bola gigante sobre la supuesta sobresaturación de marcas. Según tales educadores, el vino sólo se limita a ser un conjunto de percepciones y sensaciones, limitando al consumidor a entender de vinos desde el lado hedonista. Las famosas experiencias del vino que son convertidas en hashtags por todas las bodegas no dejan de ser un apéndice de este terreno, lujoso o emocional.

Y seguimos como estamos que es no canalizando un puente para que comprador pueda entender de vinos de manera más útil. Los europeos nos hemos olvidado de esta utilidad del vino porque nos hemos perdido entre símbolos y limitaciones geográficas que tiene mucho que ver con nuestra historia y jerarquía social. Si pensamos en las marcas del Nuevo Mundo, las historias son más corrientes porque se respira más libertad. El sistema Parker vino por primera vez a convertir los vinos en puntos, o en significados utilitarios que permitían clasificar los estilos, aromas y sabores en beneficios para el comprador.

Aquí está la palabra que más me gusta: utilidad, a la hora de convertir las descripciones de los vinos en beneficios, momentos, cifras, historias o personalidades. Uno de mis trucos es comunicar a gente que no entiende de aromas de un vino afrutado a otro con madera, pero también frutal, de la siguiente manera: los relaciono con ingredientes de la cocina que todo el mundo entiende y sensaciones cotidianas de nuestro día a día. Tómate un zumo de frutos rojos recién sacado de la nevera, y prueba después a dejarlo un par de días abierto en reposo y le preparas un batido con yogurt y un poco de cacao. Puestos a simplificar…

En el último congreso The Exchange sobre storytelling organizado por el fabricante corchero Vinvention se habló de poner metáforas en ese lenguaje, en palabras de Meritxell Falgueras, que es una manera de transferir creativamente relación entre dos elementos y percepciones. ¿Alguien duda que las puntuaciones no son una metáfora? Pues claro que lo son y nos ayudan a estratificar los vinos y sus estilos.

Un buen ejemplo policiaco pero real de la historia de la marca australiana Penfolds:

¿Por qué surge el storytelling en el vino como moda? Esta moda empezó en esas historias verbales contadas de generación en generación para traducir las leyendas y las anécdotas de nuestra vida pasada. El cerebro necesita agarraderos para entender el mundo y esos hechos que escapan al entendimiento. Es decir, que no es una moda sino una necesidad. Una vía según los ponentes, de atomizar tantas marcas y bodegas y de luchar contra ese miedo permanente del comprador. El Master of Wine Pedro Ballesteros se quejaba de que falta dramatismo en las historias que nos cuentan las bodegas. Lo suyo sería segregarlas en historias para vendedores, iniciados, wine lovers o coleccionistas. Es evidente qué buscaría el cerebro de cada uno: el primero precios, los segundos quedar bien, los terceros puntuaciones y los últimos una añada histórica. Cada perfil de aficionado precisa una historia concreta. ¿Os habéis dado cuenta cómo podríamos conseguir objetivos más productivos si contamos nuestros vinos de manera diferente al sumiller, al distribuidor, al importador o a un turista?

Sólo se trata al fin y al cabo de comunicar emociones y conectar con cada uno de ellos a la medida. Hagamos la prueba y pensemos en cómo nos podemos sentir y cómo nos transporta un vino de 100 puntos y 1.200€. Aunque seamos reactivos a estos prejuicios, hagamos la prueba. Nuestro storytelling empieza a arrancar. Estos momentos WOW son los que nos hacen sentir emociones que como bodegueros y vendedores de vinos debemos convertir en una buena historia. ¿Por qué no con un poco de drama?, como apunta Ballesteros.

Soñando con ese vino ultracaro, Maïder Tomasena, la influencer del copywiting, cree que esa relación de vino caro es igual a mejor, nos ayuda a generar una confianza y a hacer buenos titulares: la calidad y el precio están unidos. Siguiendo un hilo conductor de emociones y catas, cree que esas emociones también pueden convertirse en palabras si nos regalan algo y aquí viene el meollo de  por qué hemos empezado este post: si nos cuentan historias porque es la única manera de cautivar nuestro corazoncito.

Tenemos que citar irremediablemente al emprendedor Gary Vaynerchuck como el iniciador del copywriting visual y emocional en el mundo del vino. Con una simple mesa, 3 botellas y un cubo, Gary grabó con su cámara casera el primer videoblog del vino y contó su historia en cuatro minutos. Apenas un año antes había empezado Youtube, que visión. Su propósito no era vender los vinos de su tienda, que también, sino construir marca personal. Desde entonces se definía como “emprendedor cuentahistorias” que utilizaba el vino como medio para convertirse en un gurú del marketing de internet. “No importa lo que vendas, preocúpate de qué te hace único e interesante, si eres tú mismo, entonces interesará lo que vendes y haces”, gritaba con esa voz que tiene de afónico de estadios.

¿Estamos preparados para contar la historia de nuestros vinos?, ¿cómo sacarla a la luz? Os contamos algunos trucos para empezar a hacerlo sin perder un minuto y trasmitirlo a todo el equipo para que tu marca respire historias perdurables únicas.

1. Olvídate del vocabulario técnico porque en el storytelling sólo importan las fechas cruciales o las añadas.

2. Tu historia debe seguir un guión: expónla, narra un incidente, incluye acción, un clímax, un descenso de acción y una resolución.

3. El vino es un medio donde hay personajes, emprendedores, luchas, pasado, fracasos, riesgos, anécdotas y cotilleos, hazla interesante.

4. Cuenta historias reales, honestas, de verdad. ¿Por qué nace la bodega?, ¿Qué hacemos aquí?, ¿Hubo un reto antes del primer viñedo?

5. No te olvides de incluir subidas y bajadas emocionales en tu historia: trasmítela como si fuera una montaña rusa

6. Más importante que contar la historia y su núcleo es cómo lo haces, quién lo hace y con qué medio lo haces.

7. Si no encuentras un guión para llenar de contenido tu marca o eres muy nuevo, seguramente no has pensado que tus vinos son adecuados o originales con unos platos y debes explorar esta idea de recetario. Hacia la especialización.

Claves storytellingbodegas

8. Los redes sociales y sus aplicaciones son sólo un escaparate y la puerta de entrada a tu historia, convence por algo impactante pero no te limites a ellas.

9. Las historias son 22 veces más memorables que los hechos, así que tantos datos de producción son papel mojado.

10. El storytelling no es una nota de prensa que no dice nada a nadie, es una historia auténtica con corazón

11. Indaga qué historias y experiencias cuentan tus bodegas y competidores y diferénciate. Y lo que es más complicado, sé original.

12. No dejes la historia marchitar, actualízala, innova con ella y mantenla siempre fresca.

13. Elige cómo vas a contar tus historia y a través de qué medios: social media, video, boca-oído, fotografía, contenidos, actividades, merchandising…, todo es storytelling.

14. Aprovecha a tus colegas y amigos para que te cuenten qué les emociona de tus vinos y tu historia, a veces no somos capaz de verlos porque lo hemos convertido en rutina.

15. Si la historia de tu bodega fuera el argumento de un libro, ¿cuál sería?, ¿Te atreves a meter algo de intriga policiaca como en  el documental Sour Grapes sobre un fraude de botellas?

Empieza a contarnos historias que te seduzcan en el mundo del vino como Montecillo y escríbenos a [email protected], las publicaremos¡

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