¿Marca Verdejo o Verdejos con marca?

El éxito del verdejo o el blanco de España es imparable, sea en el restaurante, en el supermercado y ahora en exportación. No hay parangón en otros vinos que tripliquen producción y ventas desde hace una década: 80 millones de botellas anuales. Lo que nos preguntamos es es este triunfo se debe a la verdejo como un uva identitaria en el mundo que crea marca propia, o bien son algunas estrategias de venta lo que han alzado a Rueda como el blanco de España por volumen. ¿El verdejo como uva es el premio para el comprador, o es sin embargo su precio que de media alcanza menos de 5€, a pesar de que se cuestione su sobresaturación abusiva y calidad tecnológica?

MARCA VERDEJOS A LA CARTA. Las cifras lo dicen todo: Agrícola Castellana, o lo que es lo mismo: Cuatro Rayas, hacen nada menos que 40 marcas con branding diferenciado para otros, pero a lo que aspiran todas las bodegas es a crear marcas propias sin márgenes. Es por este motivo que el canal supermercado impulsa la demanda del mayor volumen (el 60% se consume para el hogar) y  la presión de la relación calidad/precio que nos encontramos en estos vinos. El mercado fluctúa entre intransigencia de unos precios de uvas por los suelos que para más inri han subido un 200% en los últimos años, imaginemos el baremo increíblemente competitivo y rígido al que se mueven los vinos de Rueda cuando hace unos años valían 3€ de media).

 

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Avelino Vegas ha sido rápido en responder  a la demanda de un vino en formato contemporáneo y más barato que embotella un verdejo de calidad a mayor precio: Circe, a 7,80€, cuya añada 2012 ha sido respaldada más como Mejor Blanco del Mundo por el Concurso Mundial de Bruselas, un vino del que se etiquetan 120.000 botellas nada menos. Una fiera competencia con la marca Montespina Verdejo de la misma casa. En esta misma línea Pagos del Rey de Félix Solís sólo recoge resultados positivos tras haber arriesgado con sus marcas Blume trasformadas en su branding con valor de los altos a 8€.

 

VERDEJO RARA AVIS, O SAUVIGNON BLANC. Lo que funciona en el extranjero es la variedad verdejo con el apellido de Rueda. De viaje, la estrategia de ventas es global: se trata de elaborar un verdejo, una certera puerta de entrada para ofrecer un tempranillo de España o un sauvignon blanc de Valladolid que compita con los del Nuevo Mundo. El mercado de exportación permite jugar a innovar con nuevos vinos de rueda pero esta vez con burbuja con el objetivo de conseguir mayor valor por botella vendida, a pesar de que los costes de elaboración son más altos tras pasar las aduanas. La apuesta de todas las bodegas es firme en Europa, pero a medio y largo plazo. Colombia, Corea del Sur, Japón, Australia acaban de empezar a probar el Rueda y les gusta, acaban de poner sus paladares en el verdejo como nos confirma Bodegas Mocén o Castelo de Medina.

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VERDEJOS PREMIUM.  El futuro de calidad pasa por hacer una marca propia, un producto verdejo de gran calidad y enraizado en cepas antiguas, de parcelas diferenciadas y con cuidado ecológico desde el viñedo. El Protos Verdejo sobre lías finas buscando la untuosidad y el sabor franco de la uva a 5,50€, demuestra que este tipo de verdejos más gourmet no tienen comparativa en el resto del país por calidad/precio. lo que ocurre es que los vinos de Rueda no se suelen comprar en la tienda más especializadas o en las vinotecas, lo que está provocando la aparición de otros vinos alternativa como los vinos dulces tipo Castelo Semidulce en botella pequeña. Cuatro Rayas, en cambio, hace juego de malabares para distribuir su marca propia de calidad que no se enfrente a los 16 millones de botellas vendidas ya que sólo 4 millones son Cuatro Rayas, una marca histórica que se puede permitir el lujo de hacer los vinos con cepas más viejas de la zona.

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Su marca Viñedos Centenarios seleccionada de viñas de Segovia tiene un éxito arrollador con 200.000 botellas que marca la pauta por este estilo. El problema de seguir enfocando la elaboración en estos vinos más especiales es que no hay más terreno teniendo en cuenta que hasta las bodegas que superan las 2.300 hectáreas siguen comprando nuevas fincas para plantar viñas nuevas de verdejos del montón o de la uva sauvignon blanc tan demandada en el exterior, un vino que crece como la espuma como comodín a los del Nuevo Mundo.

PAREJAS DE “VERDHECHO”. No hay bodega riojana o de ribera que no haya comprado depósitos en alguna bodega de Rueda para ampliar su catálogo de vinos blancos. Crece la evidencia de que el vino blanco de España es el Rueda porque no hay marca reputada que no tenga su pareja verdejo. Han apostado Bodegas Riojanas, Ramón Bilbao, Ontañón, los hermanos Lurton con su marca Campos Elíseos, Martínez Bujanda en Finca Montepedroso, o Marqués de Cáceres comprando recientes instalaciones que son ya propias. Incluso las veteranas Marqués de Riscal acaba de adquirir Prado Rey para expandirse y hacer un proyecto diferenciado pero sin asimilar las marcas Prado Rey.

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No hay mucho más que decir entre las tendencias del Rueda que imperan los márgenes de las bodegas por hacer vinos a la medida para grandes superficies. El futuro más inmediato pasa porque las bodegas más fabriles de España empiecen a generar más marca propia con el objetivo, de nuevo, de hacer más caja sin intermediarios. Hacer vinos interesantes de viñas viejas y que defiendan la sostenibilidad no se pueden convertir en  armas de marketing en el caso de las bodegas más voluminosas. La sostenibilidad y los valores del terroir, la artesanía, o la investigación en una vino verdejo identitario debe ser un nuevo campo de trabajo o innovación para estas bodegas, pero no como estrategia de venta, sino como un proyecto más largoplacista de fomento del empleo y riqueza para sus comunidades y comarcas. Los verdaderos impulsores de este tipo de vinos son sus propios empleados a los que dan trabajo, y de forma indirecta  a sus restos de redes. Es mucho más profundo este éxito fácil y beneficioso del que nos creemos.

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