El futuro del vino en 2050

Hay muchos informes sobre los que nos depara el futuro del mercado del vino para dentro de unos años, pero el siguiente viene cargado de lógica comercial de guerrilla y sentido común. Viene avalado por los consejeros de comercio exterior de Francia (CCE o National Committee of French Foreign Trade Advisors), una activa red de profesionales y expertos internacionales reconocida como organización sin ánimo de lucro, que está presente en más de 140 países, por lo que sus vaticinios y opiniones tienen peso para descubrir tendencias futuras y nuevas oportunidades, en esta ocasión, para el 2050.

1. EL CONSUMO DEL VINO ESTÁ EN EL MUNDO. El consumo del vino seguirá imparable como bebida saludable sin que se vea afectado por los estudios científicos que dejan en mal lugar el alcohol, los pesticidas… Se bebe menos en los países tradicionales pero se compensa con su incremento en los países de nuevo desarrollo como China, India, el sudeste asiático (excluyendo los países musulmanes), Norteamérica, Sudamérica (Brasil, Argentina y México como líderes), la Europa del Mediterráneo (que para el declive) y la Europa del Norte (sobre todo Alemania, países nórdicos y Reino Unido) y Rusia. Así que no nos queda otra que exportar.

2. UN BEBEDOR VIAJERO, DE OCASIONES Y HETEROGÉNEO. En vino se va a beber en ocasiones, de manera informal y no vinculado a una comida de hábito tradicional. Los nuevos consumidores no tienen relación geográfica o cultural con el vino, pero desarrollan su interés en función de su nivel económico, o de tendencias. Podrán beber vinos de supermercado o de prestigio en función de sus preferencias. La demanda del vino en 2050 es internacional, pero no uniforme, mucho más compleja y por tribus, por géneros, costumbres… El sabor va cambiando y las nuevas generaciones beben vino según los nuevos momentos históricos y las modas. Sudamérica es un buen escenario de exportación porque se unen nuevos aficionados al vino, los ocasionales y los que siguen la fuerte tradición.

Las preguntas que hay que hacerse son a partir de ahora en cada país, en cada grupo: ¿Qué rol se da a la comida con el vino en estos países?, ¿El vino es fuente de salud, de problemas de alcohol? ¿Cómo encajan vino con más taninos o los más dulces?, ¿Cuáles son su costumbres con los vinos, ¿Los toman a temperatura ambiente, o más fríos? No se puede hablar de nuevos consumidores chinos o americanos sin segmentarlos, y nunca estos son son fieles a las mismas marcas.

3. EL VINO ES SALUD. Las políticas restrictivas del Gobierno para evitar toda la publicidad del alcohol o el alcoholismo en los jóvenes, los controles en carretera para reducir accidentes…, irán cayendo en papel mojado porque son contraproducentes. La Salud Pública virará hacia la protección de los problemas del alcohol, detrás de lejos del tabaco y la obesidad como objetivo número uno. Los nuevos bebedores son más conscientes de lo que comen y de dónde viene cada producto y lo que le aporta de bueno o malo, por lo que el vino irá perdiendo su connotación de alcohol para promocionarse por sus virtudes saludables siempre ligadas a un consumo moderado. Lo estamos viendo con la investigación de los polifenoles para la cosmética, y el desarrollo del sello de Food for Special Health Uses (FOSHU) apoyado por el Gobierno japonés regulador de muchos de sus alimentos funcionales. Más relevante será la prohibición de los pesticidas que afecta a la salud humana y son utilizados en la viticultura, como ha pasado con los sulfitos. O la inclusión de certificados que controlen la emisión de CO2 en la producción de un litro de vino.

4. LA TORMENTA DEL CAMBIO CLIMÁTICO. El cambio climático (subida de temperaturas, vendimias más cortas, sobremaduraciones, cambios en los ratios de lluvias…), del que depende el 50% de un terroir, será origen de la plantación de nuevas variedades de uvas y nuevos métodos de producción en nuevas zonas. Se empezarán a usar nuevas técnicas de agricultura para mejorar el control de la calidad y asumir técnicas como la irrigación en lugares con posibilidad abundante de agua, o la manipulación genética de las cepas (hay investigadas 14.000 genes de los 30.000 de una uva) y sus uvas para resistir las enfermedades para adaptarse a un terroir concreto.Todo esto contribuirá a ampliar el espectro de países dedicados a la producción de vino. Desde 1950, según G. Jones (Universidad de Oregon), las áreas templadas donde se producía la mayor parte del viñedo situados en los 10-20ºC, se han trasladado de 80 a 240 km. hacia los polos (una subida de un grado puede suponer el desplazamiento de casi 160 km. hacia el norte).

Nos podemos imaginar cómo se verán afectados los viñedos españoles, y más los de zonas más de centro-sur, salvando los de cotas más elevadas en montaña. Habrá que trabajar con nuevas levaduras pare mermar el grado o limitar las producciones, reducir la densidad de plantación o adaptar nuevas cepas más resistentes al calor. Los nuevos países más beneficiados serán el sur de Inglaterra (una vuelta al siglo XI-XII), Bélgica, el sur de Suecia, Holanda, Oregon, Canadá, la región Penglai de China (el Burdeos de allí de la misma latitud). La viticultura de precisión para cada finca a través de sensores y digitalización de datos se generaliza para detectar demandas del suelo, enfermedades y proporcionar tratamientos a la medida.

5. BODEGAS SIN FRONTERAS. Como le ha pasado a la cerveza y a Alemania como el gran productor del mundo de la bebida con lúpulo, la industria vinícola entrará en un ciclo de concentración donde triunfarán las marcas internacionales que en el caso de la cerveza ha pasado a manos de marcas belgas, inglesas, danesas o holandesas. Las grandes fábricas de vinos orientarán los sabores y los estilos de vinos, los varietales y el packaging. Se abastecerán de uvas, mostos o vinos a granel de otros países. Estos cambios deslocalizarán la producción hacia Europa (tradicionales y Norte de Europa), el Nuevo Mundo (Sudáfrica, Argentina, Australia, Chile, Estados Unidos) y los más recientes (Brasil, China, India por un lado, y Norte África, Bulgaria, Georgia, Hungría y Ucrania por otro lado con los pros de su cercanía a Rusia y sus uvas de calidad autóctonas). Se desplazará la producción de vino en los mismos mercados de venta para adaptarse mejor al tipo de producto del cliente local y así competir con buenos precios con los vinos más demandados. ¿No está pasando lo mismo con el agua mineral embotellada? La relación entre productores y exportadores como gestores del mercado pasará estar motivada por grupos internacionales y distribuidores que venden los vinos adaptados a cada comprador.

6. EL NUEVO MUNDO, MÁS VIEJO. El Nuevo Mundo que en lo últimos 20 años ha inventado un nuevo concepto de vino con menos limitaciones e innovaciones, tendrá que virar hacia un modelo mas cercano al de los países tradicionales mientras preserva el valor de su éxito marketiniano: diferenciación y vinos de categorías superiores de zonas regionales de calidad, con la idea de mejorar su posición. Australia, California, Chile, Argentina tendrán que enfrentarse con los nuevos vinos de China, India o Brasil. ¿Por qué no pensar que países como Turquía o Irán, grandes exportadores de uva de mesa, pueden llegar a ser la fuente de los grandes operadores sin viñedo propio? Australia compensa su pérdida de ventas por sobreproducción y desgaste por vinos de volumen y precios de supermercado, por una nueva estrategia localizada en vinos regionales y varietales, un espejo en el que las demás áreas del Nuevo Mundo deberían mirarse.

 7. LAS DO’s MÁS SIMPLES. La nueva regulación europea puesta en marcha en 2009 en la práctica para que los viñedos europeos pudiera competir con los nuevos retos de mercado global: hacia una reducida oferta de vinos locales (los vinos de la tierra), un amplio porfolio de vinos sin indicación geográfica pero con los nombres de los varietales (vinos de mesa) y quizás un incremento de las ventas de vinos con la nueva etiqueta de PDO (Denominación de Origen Protegida) más competitiva con los países del Nuevo Mundo, en las que se incluyen todos los actuales vinos con DO, Vinos de Calidad y Vinos de Pago. El problema vendrá con el cambio climático cuando la línea que separa los vinos de la tierra y las DO’S sea cada vez más fina.

 

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