El boom de los vinos vintage

Una sugerente propuesta de innobles del vino me hizo pensar que vivimos momentos llenos de frescura, innovación y vuelta al pasado en nuestras viñas. La pena es que se quede encorsetado en estos círculos de los denominados disfrutones, pero se trata de una onda expansiva que con el tiempo puede tocar primero el cerebro y después del corazón de esos compradores más jóvenes que buscan vinos/productos con sentido y sensibilidad. El gran problema o dicha de estos vinos es su algo grado de calidad y exigencia que los relega directamente al pabellón de los vinos tocados por las altas puntuaciones, cupos boca oreja y a precios soportables, pero dolorosos. Son la mayoría de ellos viñadores de la cara oculta del Jerez, pero son un semillero de nuevas vibraciones que abarca filosofías, estudio sobre los vinos viejos y sinergias con vinos de costas cercanas. ¿Investigacion cientifica libre? El segundo adjetivo es redundante según decía la autora de El Manantial, Ayn Rand.

InnobleFest

En esto del vino elitista se ha pasado de lo civil a lo criminal, y es evidente que la vanguardia del vino es pequeña, selecta y llena de creatividad e investigación, pero también así calificó así a El Grito de Munch, una fuente inagotable de versiones en la cultura popular. Los Innobles y su cartel festivalero nace como fiesta relajada con música pero se tiene más miga y profundidad: pretende dar visibilidad a todos esos bodegueros pequeños con grandes vinos locales y foráneos que por su transgresión rompen los cánones de origen o elaboración permitidos. Sanlúcar de Barrameda representa una alternativa a la aristocrática Jerez y a una nueva manera de saltarse las normas creada por Armando Guerra y Rayco Fernández, distribuidores, taberneros, sanluqueño y canario el otro, impulsores de corrientes y mecenas de vinos con soul y potencial. Todos los viñadores y bodegas presentes tienen muchas cosas en común que los hacen motores de vinos y nuevos estilos de vinos, todos ellos experimentos asombrosos para el paladar. La cita fue memorable, el 25 de junio en la trasera del Restaurante El Espejo de Sanlúcar de Barrameda. 

iNNoble_Cartel

1. REINVENCIÓN DE LO VIEJO. Hasta bodegas como Barbadillo (con su brand ambassador Armando Guerra, anfitrión) se vuelcan en apostar por soleras centenarias fruto de seis generaciones en botellas contadas. Poca gente es capaz de entender que la manzanilla Solear comercial tiene 6 años de crianza, una bomba ganadora del 2017. El Canasta de Williams Humbert presume más que de cream y olorosos con más de 20 años, de sus colecciones de añadas que exploran nuevos métodos de generosos en una sola bota (Single Cask), de sus primeros finos con añada o de explorar nuevos campos en la crianza oxidativa a más de 15 grados. Su enóloga Paola Medina tiene la visión de la experimentación, que es la duplicación del ingenio.

colección-añadas-williamHumbert La colección Añadas de Williams&Humbert sacan a la luz viñas viejas fortificadas con flor en botas lacradas

2. UVAS LOCALES NUNCA EXPLORADAS. Es el nuevo paradigma en casi todos los innobles: recuperar uvas olvidadas como la reyo mantúo, la gateta o la perruna. A Willy Perez le ha salido un tintilla de rota muy exitoso pero bajo el agua criado en ánforas para el turista con nombre Garum, pero confía también otras uvas elegantes como la petit verdot, un legado de su padre Luis Pérez, el gran químico del Jerez. Primitivo Collantes es el promotor de la uva rey en la bodega más antigua de Chiclana. Los productores más terribles de Sanlúcar, Jerez, Puerto de Santamaría o Chiclana se juntan de vez en cuando precisamente bajo el nombre Manifiesto 119 que recuerda el trabajo de Simón Rojas del XIX sobre las 119 uvas diferentes que recogió entonces.

3. EL SUELO Y EL TERROIR SE IMPONEN. A estas alturas decirlo en cualquier vino de altura es repetirse, pero en el Jerez intentar hacer vinos con uva de calidad y sabor a finca de distintas albarizas es un logro. Pepe y Paco Callejuela han sido siempre hombres de campo o mayetos clásicos del Marco pero adaptan la elaboración del vino normal antes de seguir los procesos largos de criaderas y soleras. Les importa la salubridad de la uva que exprese el lugar, como a Ramiro Ibañez, el que olfatea cada pago de albariza para crear vinos con matices llamados Pitipojos en su “albarizatorio”, esas barcas donde pisa la uva o guarda botas con vistas al Doñana.

pitijopos Pitijopos son mostos fermentados con añada y sabor a suelos diferentes by Cota 45

4. VINOS QUE SON TESOROS. Son vinos que en muchas ocasiones superan los 20€ pero las botellas se cuentan hasta 1.000 en algunos casos. La bodega Suertes del Marqués crea cupajes de fincas y microclimas alma del Valle del Orotava canario, pero no tiene problemas en venderlas en Estados Unidos. El mazuelo riojano del arquitecto Arizcuren presume de costar 24€ por ser de la zona denostada de la Sierra de Yerga en La Rioja Baja.

5. ARTESANIA HECHA LÍQUIDO. Su sueño son las técnicas ancestrales y lo más naturales posibles que eviten los sulfitos y cualquier añadido para mostrar el poder olfativo de cada añada. Château Paquita del enólogo mallorquin Eloi Ledo (colaborador de 4 Kilos) lo cumple hasta en no emplear intermediarios para sus 600 botellas de Cantamanyanes que ha sido un éxito rotundo de diseño. Germán Blanco con sus vinos del Alto Bierzo (Livelywines) lleva a rajatable su recolección de mencías viejas a mano en ánforas de arcilla y aprovechando al máximo las barricas usadas.

Cantamanyanes El vino Cantamanyanes (Château Paquita) es un cantamañanas de la tierra  a la mesa sin intermediarios

6. EXPLORANDO ESTILOS NUEVOS. Ya no hay barreras para elaborar vinos que no se encabecen y puedan llegar a superar los 15 grados a través de crianzas en madera o la temperatura en fermentación. Las recetas se divulgan sin tapujos entre los colegas y sin embargo amigos. Fernando Angulo se atreve como un champagne ajerezado de 600 botellas sin corcho como Alba Brut Nature, un mosto sin fortificar y los vinos sobretablas criados en botas sanluqueñas de 500 litros, sin pasar por depósito inoxidable y siguiendo las pautas biodinámicas. La pareja de los vinos Forlong por otra parte se atreven a hacer vinos ecológicos en el Puerto de Santa María de uvas afrancesadas y locales como la pedro ximénez y la palomino.

Estos enólogos y viticultores terminan llamándose en el Marco de Jerez majaretas, pero gracias a ellos los métodos ancestrales vuelven, se renuevan y se aclimatan a los nuevos tiempos con práctica y más práctica. Porque en eso consiste el cambio, en superar las ideas y la confusión con la práctica. Estos innobles o enfants terribles convierten en poesía organoléptica lo que es difícil de expresar en palabras y nos dan pautas de que es posible caminar por territorios inexplorados. Han adquirido un compromiso que lleva una inercia de movimiento progresista, así es el cambio.

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One comment

  1. Hacer vino es un arte y beberlo es un deleite. Muchos beben por beber y no por deleitarse con la fragancia y textura que un buen vino puede dar a un momento único o complementar una cena exquisita. Ciertamente hay una diferencia entre pagar 2 euros y 24 euros, pero la diferencia en experiencia es más abismal aún.

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